La enseñanza del miedo


El poder corta y recorta la mala hierba, pero no puede atacar a la raíz sin atentar contra su propia vida. Se condena al criminal, y no a la máquina que lo fabrica, como se condena al drogadicto, y no al modo de vida que crea la necesidad del consuelo quimico y su ilusión de fuga. Así se exonera de responsabilidad a un orden social que arroja cada vez más gente a las calles y a las cárceles, y que genera cada vez mas desesperanza y desesperación. La ley es una telaraña, hecha para atrapar moscas y otros insectos chiquitos, y no para cortar el paso a los bichos grandes. La ley es como el cuchillo, que jamás ofende a quien lo maneja.

Eduardo Galeano
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