¿Benefician a los inmigrantes las mafias de comercio ilegal?

La situación en la que se encuentra el inmigrante en España le obliga a recurrir al comercio negro y a la venta ambulante de productos falsificados, manejados por mafias que gestionan el comercio mediante una relación de deuda. Lo incapaz que resulta el Estado del bienestar para proteger a éstos inmigrantes, les hacen plantearse a éstos la posibilidad de entrar en el mundo de la mafia, jugándose la integridad y su estancia en el país por el control policial.

Ésta pregunta plantea un debate que se puede abrir a varias dimensiones, ya que los actores que participan en el proceso son varios, con intereses contrapuestos. Se crea una relación de dependencia en forma de cadena, retroalimentándose la dependencia cada vez mayor y en la que es el inmigrante el más perjudicado, por todos los lados.

Por un lado se encuentran las mafias que actúan a nivel internacional que no solo ejercen una función de control sobre el inmigrante ilegal con el comercio de los discos piratas o las falsas marcas, sino desde el primer momento en que decide el migrante migrar. Las mafias controlan su viaje hacía el país destinatario, teniendo los inmigrantes que pagar una deuda ingente de dinero que habrá de pagar mediante su trabajo en el primer mundo. De ese momento el inmigrante inicia una deuda que nunca podrá pagar, pero claro, por lo menos le da para un dinerillo para comerse un bocadillo y dormir en un piso hacinado con seis o siete paisanos suyos. En éste sentido, aunque se estén cometiendo un delito por la “explotación” del migrante, a su vez, le permite llevar para adelante su vida, cosa que no le garantiza el estado receptor.

El Estado democrático, otro actor más que interviene en el proceso, que recibe al inmigrante no solo no garantiza la seguridad de éste como ciudadano de pleno derecho sino que ni siquiera controla las mafias que maneja al migrante. Además, mediante el aparato policial controlan que no se acometa el negocio de la piratería, deteniendo al último eslabón de la cadena de la mafia, que no solamente ésta siendo perjudicado por ésta, sino por el aparato policial que en parte ésta activado por las leyes que protegen el canon intelectual. Aquí entra en juego el siguiente actor, la sociedad de autores, como grupo de presión al gobierno.

La Sociedad General de Autores, en el caso español, protege a los autores asociados, mediante la persecución de la piratería de sus obras. El aparato político del Estado español mediante el argumento de la pérdida de dinero a los autores españoles, pone “al servicio” de la SGAE su aparato policial para que no se vendan productos falsificados.

Así, podemos observar que se genera una cadena de dependencia entre todos los actores que es muy difícil romper por los intereses que hay de por medio. Así, la SGAE depende del Estado para controlar la piratería. El inmigrante y la mafia crean una relación de interdependencia en la que el inmigrante tiende a perder, por un lado el inmigrante depende del control de la mafia hasta que pueda pagar su deuda, y por otro, la mafia depende de los flujos de migraciones para llevar su empresa adelante. A su vez, la mafia depende de que el Estado no sea restrictivo con ellas, sino con el chivo expiatorio, que es el inmigrante .

Ante éste discurso, se plantea el debate que se puede argumentar desde muchas posiciones.

¿Beneficia a los inmigrantes las mafias de comercio ilegal? ¿El papel del Estado ante la desprotección del inmigrante fomenta la mafia? ¿Existen intereses por proteger antes el negocio de la SGAE que el negocio de la trata de humanos? ¿Es cada vez más ingente el número de inmigrantes que acuden a ésta forma de buscarse la vida, por que no existe otra alternativa? ¿Puede el estado paliar éstas mafias?

hEN

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