Archivo mensual: marzo 2012

Las dos grandezas

Uno altivo, otro sin ley,
así dos hablando están:
-Yo soy Alejandro el rey.
– Y yo Diógenes el can.

– Vengo a hacerte más honrada
tu vida de caracol.
¿Qué quieres de mí? – Yo, nada;
que no me quites el sol.

-Mi poder… -Es asombroso,
pero a mí nada me asosmbra.
– Yo puedo hacerte dichoso.
– Lo sé, no haciéndome sombra.

-Tendrás riquezas sin tasa,
un palacio y un dosel.
– ¿Y para qué quiero casa
más grande que este tonel?

– Mantos reales gastrás
de oro y seda. – ¡Nada, nada!
¿No ves que me abriga más
esta capa remendada?

– Ricos manjares devoro.
– Yo con pan duro me allano.
– Bebo el Chipre en copas de oro.
– Yo bebo el agua en la mano.

– Mandaré cuanto tú mandes.
– ¡Vanidad de cosas vanas!
¿Y a unas miseras tan grandes
las llamáis dichas humanas?

– Mi poder a cuantos gimen
va con gloria a socorrero.
-¡La gloria!, capa del crimen;
crimen sin capa, ¡el pdoer!

-Toda la tierra, iracundo,
tengo postrada ante mí.
-¿Y esres el dueño del mundo,
no siendo dueño de ti?

-Yo sé que, del orbe dueño,
seré del mundo el dichoso.
– Yo sé que tu último sueño
será tu primer reposo.

– Yo impongo a mi arbitrio leyes
– ¿Tanto de injusto blasonas?
– Llevo vencidos cien reyes.
– ¡Buen bandido, de coronas!

– Vivir podré aborrecido,
mas no moriré olvidado.
– Viviré desconocido,
mas nunca moriré odiado.

– ¡Adiós! ¡Cuán dichoso quedo
de tu cinismo al crisol!
– ¡Adiós! ¡Cuán dichoso quedo,
pues no me quitas el sol!

Y al partir, con mutuo agravio,
uno altivo, otro implacable:
– ¡Miserable! – dice el sabio;
y el rey dice: – !Miserable!

Ramón de Campoamor  Las dos grandezas Sigue leyendo

Deja un comentario